Habrá tantas perlas en la noche poblando el firmamento, como estrellas sumergidas en la mar. Te seguiré buscando con o sin el tiempo, aunque duren más de seis meses los días y las noches. Pero si los campos de amapolas florecen, sabré que te encuentras bien. ¿Qué destino nos espera al amanecer? Si no existe justicia propongo poesía, ya que la poesía es verdad y la verdad es justicia.

Un espartano acorde quebrantó el silencio absoluto de la noche. El pulso de mi corazón busca una salida, como una bala da a luz desde el vientre de un cañón en medio de una guerra campal sin intervalos de paz. Aprietan mis dedos una sola nota por sobrevivir esta noche. Prisionero de una de tantas guerras he vuelto a ser y el carcelero de mi corazón se tragó la única llave de Sol que abría la ergástula de cuatro paredes en la que estoy justamente ahora.

Génesis de una melodía que evoca a la creación en Mi menor, me encuentro rasgando con brío cinco cuerdas, vaciando la sangre de mi mano en la boca y en la cintura de mi guitarra, al igual que la sangre marrón que brota por las picaduras en el lomo de un toro negro azabache después de recibir punzantes banderillas de colores, esperando mi cuerpo con ansias la muerte sobre el ruedo falleciendo entre aplausos y adrenalina. Es tal la vibración de esta majestuosa acústica que cala mis costillas. No te puedo soltar esta noche Mi menor, no te puedo soltar porque me fundiría con el silencio, jadeando, recordando sus pupilas, su perfil posando frente a mi en el jardín, arrastrando mi cuerpo dos hermosos caballos blancos. Aprieto mis parpados hasta sellarlos, aferrándome a verla eternamente. En esta celda hay mucho más que sólo sangre, hay un acorde que me hace abrazarte hasta donde te encuentres.

Sin que nadie nos perciba. Sin que nadie sospeche, déjame tratarte suavemente esta vez, sólo con la mente. Lléveme, o yo le llevaré a usted. Si dejo de apretar las cuerdas, ya no

sonará el Mi menor que me trajo hasta aquí, no te reconoceré, no sabré quien serás. Olvidé su cara, lo he olvidado todo por completo… ¿A qué nos negamos en el pasado?, ¿A qué nos resistiremos en el futuro? Si me encuentras, no dejes de robarme el aliento. Deja que te cante y escucha mis latidos en Mi menor. Escucha como estallan los latidos de tu propio corazón.

Christian Luna.

1 Comment on Si me encuentras, no dejes de robarme el aliento.

  1. Nanuq
    noviembre 25, 2017 at 7:40 pm (3 meses ago)

    Excelente poesía, gran pensamiento. Mi parte favorita fue donde habla acerca de la justicia.

    Responder

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